lunes, 9 de noviembre de 2015

LA HISTORIA DEL VIERNES 13





¿Por qué el día viernes 13 resulta ser tan mítico? ¿A qué se debe que este día en particular sea considerado como de mala suerte o maldito? ¿Qué hay detrás de esta enigmática fecha? ¿De dónde viene esta costumbre?

Primero debemos diferenciar entre las fechas viernes 13 y martes 13, que por lo general generan confusión, creyendo que una de ellas es errada, o que incluso, ambas significan lo mismo. Nada de eso, sucede que el temor al viernes 13, tiene su origen en las culturas anglosajonas mientras que el martes 13, pertenecen a la cultura popular de países como España y Grecia. A esto se debe que en países de Latinoamérica tomemos la fecha del martes 13 como fecha fatídica y que Estados Unidos, por ejemplo, adopte el Viernes 13. Una muestra clara de todo esto es que cuando se presentó a afamada película de terror Friday the 13th (Viernes 13), tuvo, para su estreno en Latinoamérica y España, que cambiársele el título por Martes 13, debido como hemos dicho a la diferencia de pareceres sobre este día específico.

Los estudiosos de las supersticiones, indican que el temor al viernes 13, se debe principalmente a un hecho histórico en concreto, un evento que con el paso de los años continúa causando polémica por lo oculto de las circunstancias en fue envuelto.

Según los registros históricos, un viernes 13 de octubre de 1307, bajo las órdenes del Rey Felipe IV de Francia, un grupo de los llamados Caballeros Templarios, fue capturado y llevado a la Santa Inquisición para ser juzgado y condenado por diversos crímenes en contra de la cristiandad.

Los templarios al ser capturados fueron condenados a la hoguera. Al parecer, una muestra clara de la trascendencia de este grupo religioso es sin lugar a dudas, la sensación que dejó en gran parte de Europa la fecha de su captura que propició luego su sentencia y eliminación. Haciendo así que el día viernes 13, fuera más que la fecha de un evento histórico específico, para ser un símbolo del terror y la mala fortuna.



Cimas del Bim Bam Bum



En la época de los años 50, Guayaquil se convertía poco a poco en puerto principal, el señor Eduardo Carrión Toral en ese tiempo, adquirió el terreno, que se nombra como cimas del bim bam bum, esta compra la realizo a la Junta de Beneficencia de Guayaquil. Allí el planeo construir uno de los parque de diversiones más atractivos para los guayaquileños y para los visitantes extranjeros. Este tuvo como nombre “Parque Bim Bam Bum” inaugurado en agosto de 1958. Aparte de construir un hotel.
A raíz que la ciudad creció, Carrión, se vio obligado a cerrar las puertas del parque y del hotel, quedando así deshabitado el lugar. Los residentes en cimas, comentan que nunca supieron la razón para que el parque y el hotel cerraran, “simplemente dejaron de funcionar”. Pese a esto Carlos Manzur es el actual dueño del terreno del hotel y piensa construir a futuro condominios para alquiler.
Esa no es toda la historia, pues según muchos residentes, los jóvenes de diferentes partes de Guayaquil, recorren por las noches lo que alguna vez fue el hotel y una casa situada en el quinto nivel, que tiene por categoría de embrujada. Comentan, jóvenes que la casa que está en lo más alto, suele tener un ambiente muy tétrico, y sonidos muy escalofriantes.




La casa embrujada de Urdesa - Una leyenda urbana que se transformó en galería



En Urdesa Central se encuentra una vivienda de grandes dimensiones, amplios espacios y acabados de lujo, como pisos de mármol, muelle y piscina, que permaneció deshabitada por casi cuarenta años.
Taxistas, comerciantes, transeúntes y habitantes del sector: todos tienen una historia diferente. Que se trata de una casa que perteneció a un padre esquizofrénico que asesinó a su familia, que hubo  desacuerdos al momento de la repartición de una herencia o que su propietario murió mientras disfrutaba de los placeres de la carne  son las versiones más sorprendentes sobre el motivo por el cual esta vivienda, ubicada en  Higueras y Costanera, en Urdesa Central, se encuentra deshabitada desde su construcción hace casi 40 años, tejiendo una especie de misterio a su alrededor. 
Sus tres plantas, habitaciones con altillos de madera, pisos  de mármol, paredes empedradas, amplios espacios empolvados, bañeras llenas de escombros y sin estrenar, glorietas con maleza, un muelle que ya no existe y pasadizos interiores, guardan memorias que nadie conoce en su totalidad y que forman  parte del imaginario colectivo guayaquileño.

Uno de los aspectos que más intriga  a los moradores del sector es que la construcción posee  un compartimento subterráneo, al que se puede acceder por la escalera principal... Así lo recuerda Ángel Martínez Calderón, un adulto mayor que tiene un negocio de venta de comidas diagonal a esta vivienda.

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