LA HISTORIA DEL
VIERNES 13
¿Por qué el día viernes 13 resulta
ser tan mítico? ¿A qué se debe que este día en particular sea considerado como
de mala suerte o maldito? ¿Qué hay detrás de esta enigmática fecha? ¿De dónde
viene esta costumbre?
Primero debemos diferenciar entre las fechas viernes 13 y martes 13, que por lo
general generan confusión, creyendo que una de ellas es errada, o que incluso,
ambas significan lo mismo. Nada de eso, sucede que el temor al viernes 13,
tiene su origen en las culturas anglosajonas mientras que el martes 13,
pertenecen a la cultura popular de países como España y Grecia. A esto se debe
que en países de Latinoamérica tomemos la fecha del martes 13 como fecha
fatídica y que Estados Unidos, por ejemplo, adopte el Viernes 13. Una muestra
clara de todo esto es que cuando se presentó a afamada película de terror
Friday the 13th (Viernes 13), tuvo, para su estreno en Latinoamérica y España,
que cambiársele el título por Martes 13, debido como hemos dicho a la
diferencia de pareceres sobre este día específico.
Los estudiosos de las supersticiones, indican que el temor al viernes 13, se debe principalmente a un hecho histórico en concreto, un evento que con el paso de los años continúa causando polémica por lo oculto de las circunstancias en fue envuelto.
Según los registros históricos, un viernes 13 de octubre de 1307, bajo las órdenes del Rey Felipe IV de Francia, un grupo de los llamados Caballeros Templarios, fue capturado y llevado a la Santa Inquisición para ser juzgado y condenado por diversos crímenes en contra de la cristiandad.
Los templarios al ser capturados fueron condenados a la hoguera. Al parecer, una muestra clara de la trascendencia de este grupo religioso es sin lugar a dudas, la sensación que dejó en gran parte de Europa la fecha de su captura que propició luego su sentencia y eliminación. Haciendo así que el día viernes 13, fuera más que la fecha de un evento histórico específico, para ser un símbolo del terror y la mala fortuna.
Cimas del Bim Bam Bum
En la época de
los años 50, Guayaquil se convertía poco a poco en puerto principal, el señor
Eduardo Carrión Toral en ese tiempo, adquirió el terreno, que se nombra como
cimas del bim bam bum, esta compra la realizo a la Junta de Beneficencia de
Guayaquil. Allí el planeo construir uno de los parque de diversiones más
atractivos para los guayaquileños y para los visitantes extranjeros. Este tuvo
como nombre “Parque Bim Bam Bum” inaugurado en agosto de 1958. Aparte de
construir un hotel.
A raíz que la
ciudad creció, Carrión, se vio obligado a cerrar las puertas del parque y del
hotel, quedando así deshabitado el lugar. Los residentes en cimas, comentan que
nunca supieron la razón para que el parque y el hotel cerraran, “simplemente
dejaron de funcionar”. Pese a esto Carlos Manzur es el actual dueño del terreno
del hotel y piensa construir a futuro condominios para alquiler.
Esa no es toda
la historia, pues según muchos residentes, los jóvenes de diferentes partes de
Guayaquil, recorren por las noches lo que alguna vez fue el hotel y una casa
situada en el quinto nivel, que tiene por categoría de embrujada. Comentan,
jóvenes que la casa que está en lo más alto, suele tener un ambiente muy
tétrico, y sonidos muy escalofriantes.
La casa embrujada de Urdesa - Una leyenda urbana que se
transformó en galería
En Urdesa
Central se encuentra una vivienda de grandes dimensiones, amplios espacios y
acabados de lujo, como pisos de mármol, muelle y piscina, que permaneció
deshabitada por casi cuarenta años.
Taxistas,
comerciantes, transeúntes y habitantes del sector: todos tienen una historia
diferente. Que se trata de una casa que perteneció a un padre esquizofrénico
que asesinó a su familia, que hubo
desacuerdos al momento de la repartición de una herencia o que su
propietario murió mientras disfrutaba de los placeres de la carne son las versiones más sorprendentes sobre el
motivo por el cual esta vivienda, ubicada en
Higueras y Costanera, en Urdesa Central, se encuentra deshabitada desde
su construcción hace casi 40 años, tejiendo una especie de misterio a su
alrededor.
Sus tres
plantas, habitaciones con altillos de madera, pisos de mármol, paredes empedradas, amplios
espacios empolvados, bañeras llenas de escombros y sin estrenar, glorietas con
maleza, un muelle que ya no existe y pasadizos interiores, guardan memorias que
nadie conoce en su totalidad y que forman
parte del imaginario colectivo guayaquileño.
Uno de los
aspectos que más intriga a los moradores
del sector es que la construcción posee
un compartimento subterráneo, al que se puede acceder por la escalera
principal... Así lo recuerda Ángel Martínez Calderón, un adulto mayor que tiene
un negocio de venta de comidas diagonal a esta vivienda.



quienes son los dueños
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